Constelaciones familiares

Constelaciones familiaresActualmente aún sin saber exactamente qué son y en qué consisten las constelaciones familiares son muy mencionadas y también son demasiados los supuestos profesionales que las realizan como “herramienta terapéutica”.

Existe la alegoría y la asociación con el concepto astronómico de agrupación convencional de estrellas cuya posición en el cielo nocturno en el que los antiguos realizaron trazos imaginarios uniéndolas en la esfera celeste, se puede asemejar a la red de conexión que interrelaciona a la persona (singular estrella) con los ascendientes y los descendientes (las otras estrellas que constituyen la constelación).

El creador de esta técnica, englobada en la Terapia Sistémica Familiar es Bert Hellinger, del cuál es fácil obtener con una simple búsqueda los datos oficiales, que distan mucho de la riqueza que ha ofrecido y ofrece su trabajo.

En nuestro momento de exaltación de la individualidad, las constelaciones familiares y la experiencia expuesta por Bert Hellinger pueden resultar una tremenda provocación. Hablar de los órdenes del amor, del equilibrio entre tomar y dar, de la vinculación, la identificación incluso con miembros familiares nunca conocidos, observar como emerge el “campo conocedor”, todo ello resulta chocante y no exento de polémica. Más que esta terminología específica lo que asombra y a algunos enerva, es los claros papeles que desempeñan hombres y mujeres en la familia y sus consecuencias cuando no se ajustan, la implicación de aventuras extramaritales, de abortos, de tragedias retrayéndose a generaciones anteriores.

La explicación de graves enfermedades, incapacidades, orientación sexual, bloqueos personales que no se les halla motivación coherente ninguna. Se puede descubrir a través de una constelación que una persona ha sido adoptada, obviamente sin que ella lo conociera, o actos violentos en la familia, los motivos y el origen lejano de las dependencias adictivas. También aparecen las conexiones respecto a las fecundaciones asistidas, los trasplantes, y las familias reestructuradas. Todo esto y mucho más y como dice Bert Hellinger, con otras palabras: “No es necesario creer, basta comprobarlo y vivirlo”.

Las constelaciones familiares son vivenciales y fenomenológicas. En determinadas ocasiones dan respuestas rápidas y aclaratorias al problema planteado con gran brevedad, y en otras no sólo se alarga el trabajo, sino que hay que plantearse volver a hacer otra sesión para obtener la solución.

Una gran ventaja es la elegancia de este trabajo, donde a diferencia de una terapia grupal, los asistentes apenas obtienen datos concretos de quien solicita hacer el trabajo, ya que funciona por imágenes interiores familiares de la persona interesada y con un breve diálogo con el terapeuta. Los que participan para componer físicamente la imagen interior ignoran la problemática y la historia vital y familiar del interesado. Sólo vivenciarán, percibirán y sentirán, y con esto le darán vida a la imagen moviéndose en el espacio y dando soluciones.

Mediante las constelaciones también se obtienen respuestas a nivel organizacional, laboral, ideológico y religioso. Las constelaciones familiares son una experiencia que no dejan indiferente a nadie, ni tan siquiera a los escépticos.

Invitaros a comprobarlo de forma empírica y que cada uno saque sus propias conclusiones.

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