El efecto “Dulcinea” está presente: ¿le es familiar la ciberadicción?

Oct 10, 2012   //   by Nuria Ros Cubel   //   Artículos  //  Sin comentarios
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El efecto “Dulcinea” está presente: ¿le es familiar la ciberadicción?Quizás estás en la protección de tu guarida, confortable, segura, conocida, controlable, con tus miedos bien ocultos, hasta contigo mismo. Puede ser que esos temores los tengas argumentados y justificados con razonamientos inverosímiles, más próximos a la ciencia ficción que a la vida real.

Ante ti una pantalla que te abre a un mundo ignoto y extenso pero del que puedes resguardar tu auténtica identidad mediante el filtro que te ofrece la informática.

Tienes una idea remota de cómo empezó está peculiar dinámica de vida que llevas. Aquel primer ordenador que se adquirió por motivos laborales o de estudios. Esa dedicación extensa a su conocimiento porque claro lo necesitabas para utilizarlo y manejarte, evidentemente la conexión con Internet porque por motivos obvios era imprescindible. El darte cuenta que en algo más que breves tiempos tu sistema, tu aparato, tus conexiones eran obsoletas y había que buscar actualizaciones rápidas. No sabes tampoco explicar con precisión ni cómo, ni cuando pero tu jornada cada vez estaba más dedicada al mundo cibernético y tu horario para contactos sociales de carne y hueso era más y más restringido.

Las personas de tu alrededor empiezan a hacerte notar que pasas mucho tiempo encerrado con tu mundo informático, incluso llegan a preocuparse seriamente. Tu primero aún te molestas en dar explicaciones peregrinas pero cada vez te importa menos y sólo quieres que te dejen en paz en tu “cárcel virtual”.

Los clásicos literarios y sus perfiles de personalidad están sobrepasados, y tampoco importa que no los conozcas, pero con diversos medios, ya sean lápiz y papel, o la última hornada de programación, parece que a los humanos nos alimenta encerrarnos, enmascararnos en búsquedas de ideales ya sean amorosos, ya sean de nuestras acciones que nos mantengan bien lejos de aceptarnos a nosotros mismos y de enfrentarnos a la realidad.

No es demonizar ni a Internet, ni a las redes sociales, que cumplen una importantísima función y como toda generalización sería una estupidez y una banalidad. Estoy dirigiéndome a ti en particular, que has sustituido tus vivencias, tus experiencias, tus sensaciones, tu madurez, tu compartir sociabilizando en persona por un contacto a través de la pantalla. Se que tienes una “libertad” inusual para presentarte ante unos seres que tampoco conoces realmente quienes son, quizás como la persona que querrías ser y además sin peligro porque cuando no te convenga basta que le des a una tecla y se habrá acabado el problema. Se que puedes creer sentir un amor inaudito y sin rechazos por una “Dulcinea” del 2012.

Podrás incluso a través de la distancia del cable entablar luchas trascendentales con un valor que sueñas contra “molinos de vientos”. Quizás te conviertas en el héroe que desearías ser.

La cuestión es si sucediera el apagón y te quedaras en tu habitación delante de ese canal obscuro, sin comunicación posible, ¿quién eres tú realmente, dónde están tus contactos humanos, sabes enfrentarte a tu vida?

Si te haces consciente que tu día a día pasa alrededor de tu ordenador, o del sustituto el teléfono móvil bien equipado, que tu vida social es virtual, que tu experiencia sexual también es virtual, que estás huyendo de ti mismo, que no sabes ni dónde está tu autoestima y tu conocimiento de ti mismo, que o no tienes trabajo, o que te las has ingeniado para que sea mediante el ordenador y preferiblemente en un ambiente que te es muy familiar. Probablemente padeces una ciberadicción y estás necesitando ayuda psicológica. Nosotros podemos apoyarte a conocerte a ti mismo, respetarte, a liberarte de tus cadenas informáticas.

Os dejo el famoso vídeo del niño alemán…

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